Un mundial de futbol es la puesta en marcha a todo vapor, velocidad y ritmo
frenético de la maquinaria mediática, con ello se pone en funcionamiento la
televisiva y a su vez la comercial, cuotas de pantalla, dividendos y share son
los temas que se van encadenando. Luego están Cristiano, Messi, Alemania a la
que no conviene dar por finiquitada nuca, Piqué, Fernando Hierro, el VAR y
James con Colombia.
Quien me lea habitualmente sabe que la opinión generalizada que tengo sobre
la prensa deportiva española, es mala, tirando a malísima y si menciono a Lama
y Pedrerol mejor apaga y vámonos. Hace poco me decía una amiga mía periodista
de esas que son periodistas con fama mundial y que presentan espacios
radiofónicos de gran audiencia “No te olvides que todo obedece a una estrategia
de audiencias”. Soy consciente pero creo que informar no está reñido con
cortejar audiencias, es más creo que sería el motivo para atraerse al global
seguidor y aficionado, y en todo esto estamos en un Mundial de futbol que acaba de comenzar, cada aficionado
al futbol con equipo disputando la cita rusa, ya ha desempolvado su uniforme
mental de seleccionador, de esta manera tenemos cientos de millones de ellos
incluyendo a los italianos que aunque no están en el Mundial, son los que
inventaron este término y justo es reconocérselo.
Por todo y por ello, Un mundial invita a la polémica, al análisis de mil
jugadas, al enjuiciamiento y si dejamos a más de cuatro a la prisión preventiva
para el portero de Argentina o para el de España que cada cual tiene su momento,
para la penitencia el dolor y el escarnio, el mundial de futbol es escenario de
héroes y de villanos, de entrenadores que no tienen ni idea para el resto de
millones de seleccionadores que hay en cada país y de árbitros que se entregan
supuestamente a oscuros negocios. En cierta medida un mundial como tantos
eventos de este mundo lo que fabrica es Héroes de papel ¿Quién se acuerda de
Lato? Posiblemente nadie y en cierta manera el salto generacional lo haga
imposible, yo si me acuerdo de Grzegorz Lato, fue el máximo goleador del
mundial de 1974 con su Polonia, aquel mundial que mi generación vio por primera
vez en color, en la tele que instalaron en el Pedralba, o en la que puso
Televox en sus escaparates.
Fue Lato uno de los héroes de ese mundial, y en este pues vaya usted a
saber, será el uno o será el otro o a estas alturas estará por definirse, habrá
que identificar al héroe y al villano porque sin héroe no hay villano y a la
inversa, como sin Madrid no hay Barça y sin Perlas no hay niños reyezuelos.
Pero independientemente de lo que dicte el manual mediático yo ya tengo elegido
héroe, en la plena consciencia de que nado a contracorriente y que elijo
terrenos donde yo me meto y yo salgo. Mi héroe del Mundial de Rusia es Carlos
Matallanas, el día 23 de junio leía en el diario As un artículo titulado “A ver
quién es el guapo que gana este Mundial” me pareció lo más certero que he leído
en tiempo y en opinión sobre una noticia
deportiva, con una elocuencia sublime Carlos puso en letra todo lo que este
Mundial de futbol ofrece como cambio de una manera de entender este tipo de
competiciones, un recorrido que conforme iba leyendo me hacía sentirme
absolutamente identificado con cada línea y cada reflexión, y con la sencillez
de llamarle a cada cosa por su nombre de manera elocuente si se me permite la reiteracción.
Yo leía a Carlos ya cuando escribía en el Confidencial, incluso estuve informativamente
al corriente de cuando en 2014 anunció que padecía ELA, luego he visto su blog
y como Pablo Olivares uno de los creadores del Ministerio del tiempo que
falleció en 2014 por esta enfermedad cedió su ordenador que le permite
seleccionar letras con las pupilas, tuve la inmensa suerte de estar en Febrero
en Valencia en un congreso de la Universidad con su hermano Javier
Olivares. Hoy cuando leemos en As los
artículos de Carlos, se nos recuerda que padece ELA y que escribe sus artículos
con las pupilas.
La vida está llena de vicisitudes, cada uno en un camino, nuestras vidas en
ocasiones nos parecen pesos difíciles de soportar, quizás porque una de las
tendencias que el ser humano mejor desarrolla es la de mirarse el ombligo, uno
ve el mundial de futbol y todo su alrededor lleno de camisetas, cañas, hora del
partido y necesidad de un héroe, dicen que el de 1986 consagró a Maradona, el
de 1958 a Pele y el de 2010 a España, pues a Maradona la consagración le alteró
primero el metabolismo y luego las neuronas, lo de Pele y España tiene mejores
tintes románticos, pero Rusia 2018 para mi tiene a Carlos Matallanas como ese
goleador al que admiro, ese central seguro y visionario y ese técnico de la
estrategia adecuada, porque Carlos Matallanas nos da a diario lecciones que al
menos debemos conocer, debemos ser conscientes de lo que estos maestros nos
enseñan, sin ir más lejos comparto espacio de opinión en este periódico con
Elena Gómez a la que siempre leo con atención y todo esto me hace pensar que
cuantas más amplias tengamos las miras como sociedad hacia quien hace de la
adversidad propia una útil enseñanza para todos, seremos capaces de hacer de la
convivencia algo que genere un infinito buen rollo.
- Publicado en el diario de Teruel el miércoles 27 de Junio de 2018