He rescatado esta fotografía que hice en la exposición que el Museo del Traje dedicó a finales de 2017 al diseñador catalán Pedro Rovira, una ambiciosa muestra que nos permité abrir una ventana sobre todo a la moda de los años 70.
Fueron esos años de transición en muchos sentidos estructurales de la sociedad, pero también en el arte y en la moda, una de las virtudes de la moda es que permite calibrar los gustos y estados anímicos del país, los setenta fueron convulsos y expectantes, años de descubrimientos internos en mujeres y hombres, en familias, la llamada modernidad estaba en el umbral de la puerta, la Alta Costura languidecía tal como se había conocido, todo en evolución o cambio, y sobre todo la vida o visión comercial esa se transformaba a pasos agigantados. Una buena muestra para conocer todo este fragor en lo que a moda se refiere fue la exposición de Pedro Rovira.