domingo, 16 de septiembre de 2018

La vida es eterna en 5 minutos



El paso del tiempo muchas veces se convierte en verdugo de aquellas partes de la historia, que jamás conviene olvidar, hoy en día una parte de la sociedad que pese a estar instalada en las autopistas de la información, parece oír pero no escuchar, y conviene escuchar y no olvidar. Lanzando una sencilla pregunta ¿Qué era la canción protesta? La respuesta es evidente, una forma de protestar cantando, un mensaje contra la injusticia. Si había canción protesta es porque había injustica a borbotones.

Hoy es 16 de septiembre, hoy se cumplen 45 años de un aciago día, el asesinato de Víctor Jara. Viene a mi memoria lo dicho por el pastor luterano alemán Martin Niemöller: Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a por los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío. Cuando finalmente vinieron a por mí, no había nadie más que pudiera protestar.

Esos días en el Estadio Nacional de Chile fueron de zozobra, de crueldad, de martirio, el asesinato de Víctor Jara es sin duda uno de los episodios más denigrantes de la historia humana, tal carga de odio solo puede hacernos reflexionar en el lamento, lo suyo en la vida fue cantar, dirigir teatro porque había que cantar las injusticias de un pueblo abandonado a su suerte por décadas, porque había que decirle al mundo que los seres humanos merecen una oportunidad. Víctor Jara era un hombre libre, militaba en el partido Comunista de Chile desde su libertad de pensamiento, en un país democrático hasta ese maldito 11 de Septiembre de 1973. En mi mente aparece esa cruel imagen del bombardeo del Palacio de la Moneda, una indeseable carta de presentación del régimen militar ahogando la democracia, asesinando y haciéndolo destruyendo el patrimonio histórico de la nación.

Recordaremos a Amanda, porque ciertamente las cosas buenas de la vida a veces ocurren en 5 minutos, el ser humano debiera ser el autentico dueño del mundo, y así entenderíamos todos ese principio de que si la tierra es de nosotros nuestra es lo que ella da y ahora en estos tiempos de reactivación de oscuros totalitarismos vayamos juntos a desalambrar.